Conquista El Trono II… Una Reseña Divertida

conquista el trono

Continuación.

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Tras la Posada llega el Puente Maltrecho, en el que cae mamá y su personaje debe volver al Pueblo. Más adelante se encuentra el Abismo, que detiene a todos los jugadores uno o más turnos, a excepción de papá, que al usar una carta de tesoro específica, el Guía Experto, es capaz de llegar al otro lado sin problemas.

El primero en llegar al Cruce de Caminos, de todos modos, es el más pequeño de la casa, y escoge continuar por el camino del Castillo. La hija se dirige al Palacio, mientras su compañero de equipo, es decir papá, tropieza por tercera vez con un desafío. “Otra vez?”, se impacienta ella. “Han sido los dados”, se excusa. En su siguiente turno le tocará luchar contra una Arquera del Desierto.

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Es recomendable que los jugadores se detengan en la Abadía (camino del Castillo) o la Almenara (camino del Palacio), para acumular cartas de tesoro y prepararse, pero el más pequeño está resuelto a luchar contra el Defensor del Castillo. Si gana conseguirá la llave y jamás tendrá que volver al Pueblo (eso si no se la quita otro jugador). Sólo puede vencer al defensor con un 6, y si saca un 1 deberá volver al inicio del juego.

El más pequeño mira sus cartas de tesoro. “No tengo ningún +1”, comenta entristecido. “Recuerda que lanzas dos dados para el combate”, es mamá quien le ayuda. Tras lanzarlos se le hace un nudo en la garganta. “Has sacado dos unos”, exclama la hija, “debes volver al poblado”. “No si yo puedo evitarlo”, mamá le pasa una carta de tesoro al más pequeño para que la juegue, bajo la mirada de estupefacción de los contrincantes. “Somos del mismo equipo, podemos pasarnos las cartas de tesoro el uno al otro. Está escrito en las reglas. Ésta se llama Segunda Oportunidad, y le permite volver a tirar los dados”, se defiende mamá.

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El más pequeño vuelve a lanzar ambos dados y en uno de ellos consigue el 6 esperado. “Toma ya!”, grita de contento. El resto de jugadores sonríen. “Qué rápido”, le felicita papá. “Ahora, cualquiera que vaya a cruzar por el castillo deberá pagarte con una carta de tesoro”, explica mamá.

Antes de encarar la recta final aparecen más desafíos: una Manada de Lobos para papá, y el Caballero de Fortuna para el hermano de la amiga. Éste, a pesar de que el caballero traiga consigo un botín sustancioso, prefiere evitar el combate utilizando la carta de Huída, que le permite seguir avanzando con normalidad.

“¿Para qué son las banderillas?”, pregunta la amiga. “Casi se me olvida”, responde papá, las podéis usar en cualquiera de las casillas vacías, y es como si fuera una trampa para los jugadores adversarios o una ayuda para los de tu mismo equipo.

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El cementerio entorpece el avance de la hija y la amiga de ella pierde todas sus cartas de tesoro al caer en la maldición de la bruja.

El hermano mayor de ésta retrocede tras caer en el mapa falso, y en su siguiente turno cae en su propia banderilla que había puesto anteriormente. “Según lo he entendido, ahora le puedo poner una maldición a otro jugador”, se expresa el chico. “Exactamente”, confirma papá, “debes darle la banderilla a quien tu elijas”. Y tras meditarlo concienzudamente decide darle el banderín al más pequeño de la familia. Éste mira a su mamá ofendido. “Te lo da a tí porque vas ganando, hijo. No te lo tomes a mal, está reconociendo que vas por delante”. “Ah, pues gracias!”, le espeta el más pequeño al chico, como si éste le acabara de soltar un elogio, y el resto de la mesa se pone a reír.

El primero en llegar al trono, de todos modos, es el más pequeño, seguido del chico y después la hija. Pero eso no significa que dejen de jugar, por turnos pueden mover al caballero negro, cuyo objetivo es entorpecer el avance del resto de jugadores que aún quedan sobre el tablero.

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Para que un equipo gane, ambos jugadores deben llegar al trono. Siendo mamá la más rezagada, consigue adelantar posiciones hasta ponerse a pocos pasos de su destino final. Necesita un 6 en una tirada de dados y tras sacar un 2, jugar la carta de Avanzadilla, y luego conseguir un 3 al repetir turno, y sumarle el Escudero que le da +1, finalmente entra victoriosa en la casilla del trono. Mamá e hijo se abrazan contentísimos.

Tras recoger el tablero y guardarlo en la caja, mamá se despide y se lleva a su hija y al más pequeño a dormir. Papá decide acompañar a los invitados hasta su tienda de campaña.

“¿Qué os ha parecido el juego?”, pregunta papá.

“Sigo pensando que es un tiradados”, responde el chico. Papá cabecea. “Pero lo he pasado en grande”, añade el chico. Tras lo cual la cara de papá se ensancha.

“Entonces, ¿mañana hacemos otra?”, pide la amiga, y su hermano mayor asiente con firmeza. “Quizá hasta cambies de opinión”, le dice.

Papá se despide, orgulloso de haber conseguido un grupo de juego para pasar las vacaciones de verano.

By Joel

Author: Joel

I enjoy playing games with my children, friends and family. L’anterior és el lema que faig servir en anglès, i és veritat. També faig promoció i tallers d’iniciació als jocs de taula, perquè crec que el joc és essencial per a l’ésser humà. No es tracta de buscar-li tres peus al gat, sinó que mentres et diverteixes (i divertir-se és del tot necessari) pots exercitar un cúmul d’habilitats i progressar-hi. La vida seria més profitosa si puguéssim jugar una mica cada dia.